Mediación familiar

Un espacio para dialogar, comprender y construir acuerdos

Los conflictos forman parte de las relaciones familiares. A veces aparecen en momentos de cambio y otras veces son dificultades que llevan tiempo presentes y que, poco a poco, han ido haciendo más difícil la comunicación.

La mediación familiar ofrece un espacio seguro en el que las personas implicadas pueden expresar lo que está ocurriendo, escuchar otras perspectivas y buscar conjuntamente alternativas que tengan en cuenta las necesidades de quienes forman parte de la familia.

Entiendo la mediación desde una mirada humanista, relacional y pedagógica. Para mí, es algo más que una negociación o la búsqueda de un acuerdo. La escucha activa, el diálogo y el respeto por la experiencia de cada persona permiten comprender qué está ocurriendo en la relación, qué necesidades puede haber detrás de determinadas posiciones y encontrar nuevas maneras de comunicarse y afrontar los conflictos.

La persona mediadora acompaña y facilita el proceso, pero son las propias implicadas quienes construyen sus acuerdos y toman sus decisiones.

Para que nadie decida por ti.

Las familias cambian y se transforman

A lo largo de la vida, las familias atraviesan diferentes etapas y momentos de cambio: el nacimiento o la adopción de hijos e hijas, la adolescencia, una separación, nuevas relaciones familiares, el cuidado de padres o madres mayores, el duelo, la jubilación o la marcha de los hijos e hijas del hogar.

Estos cambios pueden generar desacuerdos o dificultades de comunicación. La mediación puede ofrecer un espacio para comprender las diferentes necesidades y buscar nuevas formas de organización y relación.

¿En qué situaciones puede ayudar la mediación familiar?

La mediación puede ser útil en:

La mediación también puede utilizarse de manera preventiva, antes de que el conflicto alcance un nivel elevado de enfrentamiento.

Mediación en procesos de separación

Una separación supone una reorganización importante de la vida familiar.

La relación de pareja puede terminar, pero cuando existen hijos e hijas continúa existiendo una relación parental que necesita encontrar nuevas formas de organización, comunicación y toma de decisiones.

La mediación puede ofrecer un espacio para hablar de cuestiones como los tiempos con los hijos e hijas, los cuidados, la comunicación entre progenitores, el colegio, la salud, las vacaciones, los gastos, las actividades, las redes de apoyo o la manera de tomar decisiones en el futuro.

El objetivo no es que una persona gane y otra pierda, sino construir acuerdos que puedan funcionar para la familia y tengan en cuenta las necesidades de las personas implicadas.

Plan de parentalidad: construir acuerdos pensando también en el futuro

El Plan de Parentalidad puede ser una herramienta especialmente útil durante una separación.

Permite pensar y construir conjuntamente cómo se organizarán diferentes aspectos de la vida de los hijos e hijas y cómo se ejercerán las responsabilidades parentales después de la separación.

Los niños y las niñas crecen, cambian sus necesidades y también pueden cambiar las circunstancias familiares. Por eso, un buen acuerdo no es solamente aquel que responde al presente, sino aquel que permite hablar, revisar y adaptar los acuerdos cuando la vida familiar cambia.

No se trata únicamente de alcanzar acuerdos, sino también de mantener abierta la posibilidad de dialogar cuando las circunstancias cambian.

Cuando hay niños, niñas o adolescentes

Cuando las decisiones afectan a niños, niñas o adolescentes, sus necesidades y su bienestar ocupan un lugar central en el proceso.

En la construcción de acuerdos se tendrá siempre presente su interés superior y la protección de sus derechos, de acuerdo con la Ley Orgánica 1/1996, de Protección Jurídica del Menor, teniendo en cuenta su etapa de desarrollo, sus necesidades, sus vínculos y las circunstancias particulares de cada familia.

Mi recorrido profesional acompañando a niños, niñas, adolescentes y familias me permite incorporar también esta mirada a los procesos de mediación familiar.

Principios, neutralidad y perspectiva de género

La mediación se desarrolla desde principios como la voluntariedad, la confidencialidad, la imparcialidad y la buena fe.

Las personas mantienen el protagonismo sobre sus decisiones. Mi función como mediadora no es decidir por ellas ni imponer soluciones, sino facilitar las condiciones para el diálogo y la construcción de acuerdos.

Entiendo la neutralidad desde una posición activa. Ser neutral no significa ser pasiva ante lo que ocurre durante un proceso. La distribución de los cuidados, las responsabilidades familiares, las situaciones económicas, los roles de género u otras desigualdades pueden influir en la capacidad de las personas para participar y negociar.

Por eso incorporo la perspectiva de género como herramienta de análisis, prestando atención a posibles desequilibrios y favoreciendo unas condiciones de diálogo en las que todas las personas puedan expresarse y participar.

Los acuerdos y su posible formalización jurídica

La mediación que realizo en Iyali se desarrolla en un ámbito extrajudicial.

Durante el proceso podemos trabajar y recoger los acuerdos que las personas vayan construyendo. Cada parte puede contar, cuando lo considere necesario, con asesoramiento jurídico propio que le permita conocer el marco legal y las implicaciones de los acuerdos que se están planteando.

Cuando, por su naturaleza, los acuerdos necesiten adquirir efectos jurídicos, podrán ser trasladados a una abogada o abogado para su revisión jurídica y, en su caso, para su formalización por la vía que corresponda.

La mediación humanista parte de la confianza en la capacidad de las personas para participar activamente en la búsqueda de soluciones a los conflictos que les afectan y construir sus propios acuerdos. La persona mediadora acompaña y facilita el proceso, pero no decide por ellas.

Para que nadie decida por ti

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